FIMOSIS :
Concepto:
- La fimosis es una estenosis del anillo prepucial que da lugar a una imposibilidad de retraer el prepucio hasta por detrás del glande. En ocasiones sólo se manifiesta durante la erección. Según el tamaño del orificio prepucial puede ser de dos tipos: puntiforme, con un orificio tan pequeño que dificulta la micción, o anular.
Se debe diferenciar la fimosis de las siguientes situaciones:
|
Debe hacerse una suave retracción del prepucio hasta donde llegue, siempre visualizando el meato uretral para descartar hipospadias asociado, pero no se hará una retracción forzada por el riesgo de que aparezcan adherencias entre el prepucio y el glande desepitelizado que podrían dar lugar a la formación de un anillo prepucial y fimosis secundaria. Se les indicará a los padres que continúen con la retracción diaria prepucial y con una cuidadosa higiene. Sí se hará retracción manual para la lisis de las adherencias, tras la aplicación de pomada de lidocaína, en caso de aparición de balanitis o de balanopostitis. Si desarrollan balanitis recurrente, se debe plantear la circuncisión. Frenillo corto: Da lugar a una limitación en la retracción del prepucio, más acusada durante la erección, pudiendo provocar entonces una incurvación peneana. Es bastante frecuente, y existen variadas morfologías, pudiendo llegar incluso hasta una inserción del prepucio en la inmediata vecindad del meato uretral.
![]() Puede suponer un problema estético, además de una dificultad para el coito, con riesgo de desgarros del frenillo. Además, si limita la retracción del prepucio, puede dificultar también la higiene. El tratamiento es la frenotomía o sección del frenillo, procedimiento que, según nuestro criterio, la intervención puede limitarse a la sección del mismo. Previa infiltración con un anestésico local de toda la longitud del frenillo, se practica un corte transversal del mismo (con bisturí frío o electrobisturí) y el efecto final es un alargamiento Clínicamente se caracteriza por la presencia de placas blanquecinas, de aspecto apergaminado, agrietadas, asintomáticas o que producen prurito y quemazón. Cuando el proceso está muy avanzado se le denomina balanitis xerótica obliterans. Suele ocasionar fimosis y, a veces, obstrucción urinaria secundaria a una fimosis muy cerrada o a la afectación del meato uretral. Una complicación rara es la aparición de un carcinoma de células escamosas del pene, por lo que las lesiones que se ulceren o se muestren muy hiperqueratósicas de modo persistente deben ser biopsiadas. No existe tratamiento médico eficaz. Se usan corticoides tópicos de baja potencia para aliviar los síntomas, y en los no circuncidados se hará postectomía. Si afecta al meato, se hará meatotomía. ![]() El tratamiento es fácil: se ejerce una tracción hacia arriba de la piel del prepucio con ambos dedos índices a la vez, mientras que con ambos dedos pulgares se desplaza el glande hacia abajo. Se aconseja el uso de lubricante urológico, que facilita el deslizamiento de la piel, así como la aplicación local de frío (p. ej., gasas mojadas en suero helado), para reducir el edema. Excepcionalmente se necesita de cirugía inmediata. Cuando sucede de forma espontánea, no por iatrogenia, debe realizarse la postectomía de forma diferida. Tratamiento: El tratamiento de la fimosis es quirúrgico, mediante la postectomía o circuncisión. |
Cuidados postoperatorios: Se debe indicar reposo relativo durante 7 días, curas locales (cambio diario del apósito con aplicación de pomadas cicatrizantes o antisépticas) y analgésicos. No es aconsejable destapar la herida en las primeras 24 h. Debe evitarse la estimulación sexual voluntaria en este período, por el peligro de dehiscencia de la herida. Para favorecer el drenaje del edema posquirúrgico suele recomendarse la sujeción de la cara dorsal del pene a la región pubiana, mediante una compresa o usando ropa interior ajustada. Es recomendable, una vez transcurridos 7 días, comprobar la normal cicatrización de la herida quirúrgica.

